Desde el corazón de Los Ángeles

Lucero Amador
Fotos: René Miranda

Pershing Square, uno de los parques más reconocidos e importantes del centro de Los Ángeles, en unos meses tendrá una transformación total y una guanajuatense será parte de ese histórico cambio.

Karina Contreras es parte del equipo de arquitectos y diseñadores paisajistas de la Agence Ter and Team, que ganó el concurso realizado por el Ayuntamiento de Los Ángeles, para renovar esa importante plaza.

gal1 (1)Desde hace casi tres años, ella trabaja para la firma Rachel Allen Architecture, quienes se integraron como equipo con la agencia francesa Ter para lograr ganar el concurso y ser quienes cambien toda la imagen de ese parque, que hasta ahora lleva el sello del reconocido arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, quien hizo la última renovación en el 1992.

Pershing Square, ubicada en el corazón de Los Ángeles -frente al Millennium Biltmore, uno de los hoteles más emblemáticos de esa zona-, es importante porque fue ahí donde se establecieron los primeros pobladores que fundaron esta ciudad, que luego se movieron a la histórica Placita Olvera. El parque se encuentra entre las calles 5 y 6 y Olive y Hill.

Karina, 32 años de edad, estudió arquitectura en la Universidad del Sur de California (USC), una de las más reconocidas en Los Ángeles y realizó una maestría en paisajismo en la famosa Universidad de Harvard, de donde salió para colaborar en la oficina de esta firma de arquitectos.

Ella nació en California, en el Condado de Ventura. “Pero también me siento mexicana, de San Miguel Eménguaro (Salvatierra)”, dice con cierto orgullo y con un español perfecto, mientras observa a un puñado de niños jugueteando en una de las áreas del Pershing Square, en un caluroso verano.

gal2 (1)Sus padres, Miguel e Imelda, son quienes le transmitieron el amor por sus raíces, por Guanajuato y sobre todo por el pequeño pueblo de San Miguel, al que iban cada año, junto con sus hermanos, cuando eran niños.

“Mi papá le tiene mucho amor a su pueblo, a sus costumbres y tradiciones, y creo que eso hizo que nosotros, mis hermanos y yo, también amaramos un país en donde nunca hemos vivido”, comenta.

Karina nació en el condado de Ventura, en el pequeño pueblo de Ojai, uno de los suburbios más afluentes, turístico, rico en cultura y rodeado de huertas y una vida campirana, donde su padre encontró identidad.

“Siempre ha trabajado en cuidar huertas, cuidar de la producción de las árboles, así que nunca vivimos en una ciudad grande, más bien entre el campo y alejados de los problemas de inseguridad de otras ciudades”, platica la arquitecto, quien por primera vez dejó el pequeño pueblo, ubicado a unos cuantos minutos de Santa Bárbara y Oxnard, para irse a estudiar a USC, en Los Ángeles.

Su idea de lograr una profesión nunca estuvo pensada en la arquitectura, pero fue en la misma universidad, cuenta, donde encontró su verdadera pasión: crear espacios que la gente pudiera disfrutar en un entorno amigable con la naturaleza.
“Es increíble como un pequeño espacio te puede emitir tranquilidad y un ambiente diferente, te transforma”, explica.

Un ‘comedor al aire libre’
La cercanía con sus padres y con sus tradiciones, la llevaron a involucrarse en actividades que a ellos hacia feliz, como el pertenecer al club de migrantes de San Miguel Eménguaro (Salvatierra), una agrupación como otras, que trabajan para apoyar a esa comunidad .

“Ese cariño que ellos tienen por la comunidad, me ha hecho involucrarme, a medida de mis posibilidades, en las actividades que realizan para recaudar fondos”, relata.

Pero recientemente tomó la decisión de no solo ella ser parte de una de las ilusiones más grandes de su padre y de toda la agrupación, sino de involucrar a todo el equipo de Rachel Allen Architecture para diseñar un comedor donde los niños, de la única primaria de San Miguel Eménguaro, tengan un espacio digno para comer a la hora de receso.

“Siempre escuchaba que querían construir un comedor, para que los niños no tuvieran que comer en el suelo, a través de una reja y bajo el sol o la lluvia”, explica.

“A la hora del recreo, es una costumbre las mamás llegan a la escuela a dar de comer a sus hijos. Ellas entre las rejas pasan la comida a los niños”.

Karina al escuchar el deseo de los integrantes del club, quiso elaborar algo bien planeado y no propuso participar con su talento sino involucrar a los arquitectos de su oficina –ninguno mexicano ni latino-, quienes con gusto aportaron sus ideas para el pequeño pueblo del que nunca habían escuchado hablar.

El nuevo diseño, un proyecto titulado por la oficina de arquitectos como “Comedor al aire libre”, propone tener un comedor en un ambiente que tenga el contacto con la naturaleza.

gal3 (1)En la última visita de Diego Sinhue Rodríguez, secretario de Desarrollo Social y Humano (Sedeshu) a Oxnar, Karina entregó el proyecto porque les ha sido complicado que en la escuela, por ser una institución federal, les acepten el proyecto.

“El secretario se comprometió en buscar la manera de apoyarnos y de que ese proyecto se llegue a realizar”, dijo. “Esperemos que se pueda lograr, es mi contribución y me daría un enorme gusto poder colaborar en algo que es para el pueblo que tanto queremos”.

Al conocer esta historia, es muy probable que cuando camine por la renovada Pershing Square, recuerde el nombre de Karina Contreras o por lo menos le llegue a la mente la referencia de que una chica guanajuatense fue parte de esa nueva imagen.

Y de realizarse el ‘Comedor al aire libre” en San Miguel Eménguaro, será la primer comunidad de migrantes, donde una prestigiosa firma de arquitectos de Los Ángeles, se involucró con un proyecto social.

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