El triunfo de Yesenia

De: Jorge Flores

Foto: Manuel Sánchez

Orgullosa de sus raíces, Yesenia Rojas, logró que se pavimentara el acceso de la comunidad de Zapote de Cestau, en Pénjamo

Entre secretarios estatales, diputados y hasta el presidente municipal, la tarde del viernes 7 de julio el centro de atención es una mujer de ojos pequeños y sonrisa sincera. Los aplausos son en su honor.

Yesenia platica, ríe y disfruta de una fiesta por y para ella; fue su corazón penjamense, su orgullo guanajuatense y su incansable espíritu mexicano los que lograron que el Zapote de Cestau, comunidad al norte de Pénjamo, Guanajuato, pueda tener un acceso pavimentado.

“Me llevaron a los 7 años”, cuenta Yesenia Rojas, quien desde esa edad ha vivido en Anaheim, California, y que también desde ese entonces decidió dejar su corazón en casa, en Guanajuato.

Su familia emigró a Estados Unidos para buscar una mejor vida, ella volvió a El Zapote hasta los 18 años y desde entonces trata de volver a su tierra cada dos o tres años.

En abril del 2016, Yesenia formó el Club de Migrantes Zapote de Cestau, con el objetivo de trabajar para mejorar la calidad de vida en su tierra añorada natal.

Al inicio, la incredulidad e indiferencia apenas permitió que Yesenia formara un grupo de ocho personas, seis de ellas, niños. Pero la pasión se contagió.

Creer, querer y poder, así fue como Yesenia y su energía inagotable multiplicaron al grupo y propagaron la esperanza de poder mejorar a su comunidad aún estando lejos de ella.

El club que impulsó Yesenia ahora tiene más 20 miembros en Estados Unidos y un club espejo en El Zapote con decenas de colaboradores.

Fue a través de internet y redes sociales como comenzó la lucha de Yesenia, mandando mensajes y contactando a las autoridades. La batalla rindió sus primeros frutos en una visita a California del secretario de Desarrollo Social y Humano de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

Yesenia aprovechó la oportunidad para comprometer al Secretario con la rehabilitación y pavimentación de esta carretera tan importante para la comunidad de Zapote de Cestau.

“Ahí estaba el alcalde de Anaheim, el obispo de Los Ángeles, había representantes, congresistas norteamericanos, y de repente vi a una mujer chaparrita, entrona, que daba órdenes, movía, ponía y quitaba sillas”, cuenta Diego Sinhue de cuando vio por primera vez a Yesenia Rojas.

Este compromiso se cumplió, gracias también a la participación de la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural, a legisladores locales y federales y a la administración municipal.

La emotividad no suelta a Yesenia. El recuerdo del trabajo, del sacrificio y de los muros que hubo que derribar, le llega al rostro en forma de lágrimas que levantan el aplauso del público que la escucha.

“Me siento bien feliz, emocionada, me siento muy orgullosa que con el equipo que me apoyó, que estamos trabajando, que juntos lo hayamos logrados, alegría, felicidad, va a cambiar la calidad de vida en muchos aspectos para las familias de aquí, se siente maravilloso”, platica Yesenia en corto, quien es interrumpida por sus coterráneos quienes la llenan de abrazos y felicitaciones que no cesan.

El Zapote, a las faldas de la Sierra de Pénjamo, es el verde recuerdo de la infancia de Yesenia, es su hogar, su tierra, un lugar por el cual luchar.

“Es nuestras raíces, es nuestra tierra, es el lugar donde nacimos, es el lugar donde aún así no haya un baño digno, es un lugar maravilloso, por todo lo natural, porque lo más bonito que hay aquí es lo natural.

“Mi casa, me siento en casa”, expresa la presidenta del Club de Migrantes del Zapote de Cestau, sin pena, ni molestia por las lágrimas de nostalgia que le empapan las mejillas, al contrario, es orgullo del recuerdo de su querido Guanajuato.

“Cuando estaba chica yo trabajaba en las milpas, desquelitando. Mi infancia, traer zapatos de plástico, más que nada el tiempo aquí en la familia. Muchos de mis tíos, mi papá, mis abuelos, ya no están, la familia es lo que más extraño y los recuerdos de la infancia cuando andaba en el burro, cuando comía mangos, guayabas, guamúchiles”, relata conmovida Yesenia justo bajo la sombra de un árbol de guamúchil.

Con la música de banda, la voz femenina del regional mexicano, tortillas, carnitas, arroz y frijoles, el evento protocolario de arranque de obras se convirtió en una fiesta para los habitantes del Zapote.

Más allá de los 13 millones de pesos invertidos en la carretera y la pavimentación de la calle La Joya, es el triunfo de los migrantes originarios del Zapote lo que se celebra. Muestra de gratitud a su cuna, esfuerzo para regresarle un poco a su comunidad.

“Es de gente bien nacida el ser agradecidos y Yesenia es agradecida con la tierra que la vio nacer y nunca olvida sus orígenes, ni se avergüenza de ellos, al contrario, ahí en Anaheim, pone en alto el nombre de México, de Guanajuato, de Pénjamo y del Zapote”, asegura el secretario de Desarrollo Social y Humano, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.