La ayuda es mutua

De Guanajuato Somos

Oxnard, CA.- Desde hace cinco años, los integrantes del Club Uriangato han creado más que una organización, han formado una familia.En sus reuniones, además de tener planes para organizar ciertas actividades para recaudar dinero, exponer algún caso de necesidad o discutir sobre una obra humanitaria en su pueblo, el convivo, al final, es el regalo que permiten darse.

“Nosotros nos juntamos para ayudar a otros, para hacer una obra social en nuestro pueblo, pero estas reuniones para nosotros también son una ayuda”, dice Lourdes Baeza, que tiene trece años de vivir en este país sin documentos. Comparte vivienda con su mamá y con una hermana, la única que puede viajar con frecuencia a Uriangato. Tiene tres hijos, una está aquí y los otros dos siguen en Guanajuato.

gal5 (1)“Estas reuniones nos hacen fuertes”, dice. A lo lejos se escucha como estalla de felicidad Rigo Pérez que calienta los guisados que están por servirse, mientras canta con gran sentimiento Mujeres divinas, interpretada por Vicente Fernández. El guanajuatense es parte del club y el que le pone la sazón al ambiente con un entusiasmo que contagia.

“Es que no es fácil, se extraña todo”, relata Lourdes. “Una también tiene necesidades aunque no igual que allá, pero aquí las semanas son tediosas, una vive encerrada. Allá por lo menos uno se sale al mercado, a la tienda a visitar algún pariente, aquí es distinto, por eso cuando llega el fin de semana aunque a veces no tengamos reunión del club, nos juntamos para comer, platica y recordar a los nuestros, a los que están allá”.

Ese sábado, la reunión del club que tiene 25 integrantes, tuvo varios temas a tratar, uno de ellos, el de más urgencia, es la bienvenida a los Mineros de Plata, un programa que unirá a 27 padres de familia que tienen diez o más años de no ver a sus hijos que son indocumentados. Y un motivo: festejar el cumpleaños de Hugo y Regina Vega, un matrimonio que forma parte del club y de la mesa directiva.

Todos contribuyen para la celebración. Algunas de las integrantes llegan con recipientes grandes de comida, postre y con lo indispensable para hacer las tortillas. Miguel se encarga de preparar las bebidas refrescantes que no son nada despreciables en esa tarde calurosa, Balta llega con el sonido y los micrófonos que se usarán para el karaoke. Y Chayo con una enorme sonrisa invita a todos a disfrutar de la botana que ha dejado en las mesas.

“Esto es una terapia para nosotros, reunirnos, estar en el club, nos ayuda a levantar el ánimo y el hecho de hacer algo para otros, nos motiva”, platica Lourdes, quien se alista para comenzar hacer las tortillas.

Regina Vega, que es la vicepresidente del club, es una líder nata, que no descansa en llevar propuestas al grupo y liderar lo que se tenga que organizar, una kermés, la venta de comida o lo que sea necesario para recaudar fondos.

“Nosotros somos un club humanitario”, asegura. “No hacemos proyectos para el Programa 3×1, no creemos en eso, mejor nosotros llevamos la ayuda directa a la gente y si el gobierno nos quiere ayudar, lo aceptamos”.

Martín Martínez, presidente del grupo, dice que a través del Club Uriangato de Oxnard, varias comunidades de ese municipio guanajuatense – que tiene más de 60 mil habitantes y que colinda con el estado de Michoacán-, han podido beneficiar a varios.

Apoyan a personas de la tercera edad, algunas han recibido la donación de una silla de ruedas, andaderas y el pago de algún medicamento. El viernes de esta semana, el Hospital General Regional recibirá la donación de pintura que gracias al esfuerzo de los migrantes del club y de la petición que hicieron directamente a Diego Sinhué Rodríguez, Secretario de Desarrollo Social y Humano (Sedeshu) en una de sus visitas a California, alcanzará para revestir todo el nosocomio.

Martínez dice que los esfuerzos también se enfocan en la parte cultural, sobre todo para todos los que viven en este país. Han logrado traer a un grupo de ballet folklórico y la banda de guerra de Uriangato. Y este año, quieren sumar esfuerzos para volver a traer a la banda.

“Es una motivación para los jóvenes, se entusiasman con el hecho de saber que van a viajar a otro país. La mayoría son de familias de bajos recursos, que quizá no les van a poder pagar un viaja. Además eso los aleja de las pandillas o los vicios”, argumenta Vega.

Martínez, que ha sido el presidente del grupo desde su fundación hace cinco años, dice con honestidad que el mérito del trabajo que se ha hecho no es de él ni de nadie en particular.

“Este club no es de una sola persona sino de todos los que lo formamos”, expresa. “Nos apoyamos unos con otros. Yo no soy el líder, el liderazgo lo tenemos todos. Hemos tenido muchos obstáculos, de gente que trata de desanimarnos pero gracias a Dios hemos salido adelante… somos una familia”.

Y así terminan la velada. Cantando, bailando y compartiendo recuerdos, sueños y diferencias, como en toda familia.