La espera más larga

De Lucero Amador

Un total de 21 padres de inmigrantes guanajuatenses, viajaron la mañana de este sábado 21 de enero, para reencontrarse con sus hijos indocumentados radicados en Chicago (Estados Unidos), a los que no veían por más de una década.
La noche fue larga. Pero en nada se compara con los casi 16 años que María de los Ángeles González ha tenido que esperar para volver a ver a sus dos hijas.

Dos hermanas indocumentadas que radican en Chicago, Illinois y que desde que dejaron la comunidad de Casacuaran (Yuriria) no volvieron. Ambas han construido sus vidas de retos y triunfos, con la esperanza de lograr obtener “los papeles” para poder regresar a su tierra y volver sin obstáculos al país que tanto les ha dado, Estados Unidos.

“¿Imagínese cómo me siento de contenta?”, regresa el comentario en pregunta doña María de los Ángeles de 72 años de edad. “Finalmente voy a conocer a mis nietos”.

Ella, su esposo Nicolás Gaytán y el resto de los 19 padres que van en el viaje, no dejan de agradecer a Dios y al gobierno la oportunidad que les han dado de volver abrazar a sus hijos.

Ese viaje forma parte del proyecto Mineros de Plata, un programa que con el apoyo del Instituto Estatal de Atención al Migrante Guanajuatense y sus Familias (IEAMGF) y de los clubes migrantes, brindan la oportunidad a padres con hijos indocumentados en Estados Unidos, que tienen más de una década de no verlos, vuelvan a reunirse.

“Estamos muy agradecidos”, le repiten el grupo de adultos mayores casi en coro al secretario de Desarrollo Social y Humano, Diego Sinhue Rodríguez, que a las 5 de la mañana ya estaba ahí con ellos, en el Aeropuerto Internacional del Bajío, para despedirlos. “Dígale al gobernador (Miguel Márquez) que Dios los bendiga y a usted también por esto que nos han dado”, sobresalía una voz.

Los 21 padres, pasarán un mes con sus hijos y luego deben estar de regreso en Guanajuato. Ese ese es el pacto con las autoridades migratorias. Sin embargo a la mayoría de los señores, la Embajada Estadounidense les ha otorgado la visa por diez años, por lo que podrán volver cuando lo deseen.

“¿Cómo cree que me sentí cuando tuve la seguridad que de sí iba volver a mis hijas?”, expresa María de Los Ángeles. “Es una gran felicidad”.

A María Sarabias tampoco le cabe la felicidad. Por eso a penas platica su experiencia, se desborda en halagos y agradecimientos por la oportunidad de volver a ver a sus dos hijos, que emigraron hace más de 16 años.

“No hay manera de describir la emoción que siento, sólo de pensar que los voy a volver a tocar, que podré besarlos y convivir con ellos”, expresa doña María, quien no puede contener las lágrimas.

Está tan emocionada que el no haber dormido toda la noche, porque el viaje desde Uriangato para llegar al aeropuerto inició a la una de la mañana, no le ha afectado en lo mínimo.

Los padres de estos migrantes guanajuatenses, no llevan demasiado equipaje personal, pero con lo que sí han cargado es con los antojitos típicos de sus comunidades y los encargos que desean comer sus hijos.

“Les llevo dulces a mis hijos y a mis nietos”, platica doña María. “A mis nietos les encantan los rollos de guayaba con cajeta, ellos les nombran tubos, así que me dicen: ‘abuelita tráime tubos’, y yo les llevo sus tubos”.

Pero María de Los Ángeles les lleva casi de todo a sus dos hijas. “Mire, pues yo oigo que eso es lo que lleva la gente, así que cargué con dulces, garbanzos, cacahuates, gorditas de harina y hasta nopales, porque dicen que los que venden allá no están buenos, que están viejos y no tienen buen sabor”.

Con todo ese cargamento de antojos, pero más de emoción, los 21 padres de esos inmigrantes impedidos de dejar Estados Unidos, volverán a verlos. La esperanza con la que vivieron por décadas, es una realidad.
Para másinformación sobre el programa Mineros de Plata:

Instituto Estatal de Atención al Migrante Guanajuatense y sus Familias
Calle Guadalupe 221, Zona Centro en Celaya
01 800 215 4441
(461) 662 6400
A través de mensajes de su página en Facebook.