“Nosotros allá y ellos acá”

De Pablo César Carrillo

Esfuerzos humanitarios unen familias en Arizona, EU, a través del programa Mineros de Plata

Tucson, Arizona, EU.- Son las 5 de la tarde en la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en Irvington Place. Por allá, don Clemente Martínez abraza a su hijo Bulmaro, tras 17 años sin verlo. Por acá, doña Ana María Arvizu llora inconsolablemente con su muchacho Gabriel. Al fondo, don Fortino conoce por fin a su nieta nacida en EU, lejos del pueblo.

El reencuentro de las familias en Tucson, Arizona, es conmovedor e histórico.

Miles de familias de Guanajuato, viven separadas por el muro. Hoy, 32 abuelos de Doctor Mora, Jaral del Progreso y Cuerámaro, vienen al desierto de Arizona a reencontrarse con sus hijos.

Don Clemente

Don Clemente Martínez, un viejo de Doctor Mora que usa sombrero vaquero por tradición del pueblo, cuenta la historia de cómo llegó hasta aquí:

“Tenía 17 años sin ver a mi hijo. Él se llama Bulmaro. Los hijos se vienen y no regresan. Nos dejan un vacío muy grande. Se van y los perdemos. Mi muchacho no puede volver porque no tiene papeles. Él ya hizo aquí su vida. Entonces yo dije: yo me voy a verlo. Y me vine a Tucson. Agarramos un camión a las 3 de la mañana. Y luego nos subimos al avión.

“Nos dieron un permiso especial, con ayuda del Gobierno de Guanajuato. Fue un viaje largo. Llegamos a Estados Unidos. Y me sorprendió ver a mi hijo. Me dio mucho gusto verlo. Mis nietos ya están bien grandotes. Ya están creciendo. Vi a mis nietos. A Jair, a Ulises. Vi a los hijos de Eloísa, mi otra hija que también vive acá. Ya ni me conocen. Les dije que yo los recuerdo mucho. Fue un día muy bonito. Un día muy especial. Para no olvidarlo jamás.

“Yo pensé que me iba a morir sin verlos, fue como un sueño”.

 

Doña Ana María

La señora, Ana María Arvizu, vecina de Doctor Mora, hizo el mismo viaje:

“Me vine muy temprano. Hace un año, me dijeron que podía ver a mi hijo y no lo pensé dos veces. Entregué mis papeles en el programa Mineros de Plata y me vine.

“Tenía 12 años sin abrazarlo. Mi hijo Gabriel se vino por el desierto. Cruzó cuando el sol estaba más fuerte. Sufrió mucho para llegar. Y aquí le está yendo bien. Pero no puede regresar a Guanajuato. No puede ir a vernos. Y por eso yo dije: me voy. Y aquí estoy. Llegamos a una Iglesia en Tucson y ahí nos estaban esperando. Lo vi y lo abracé con todas mis fuerzas. Yo no lo quería soltar. Me dieron muchas ganas de llorar. Lloré todo lo que pude. Son muchos años sin tenerlo. Yo lo extraño mucho. Es mi hijo. Por eso yo lo abrazaba y lo abrazaba. Lo quiero mucho y no lo quiero perder por acá tan lejos”.

 

Don Joaquín

Don Joaquín Alvarado, originario de Palmita, Doctor Mora, da su testimonio:

“Mi hijo se me fue hace 12 años. Yo soy de un rancho que está cerca de Doctor Mora. Allí nació mi hijo Mario, pero él decidió venirse a Estados Unidos. A veces me llama por teléfono, pero no es lo mismo. Aquí ya lo vi. Está más viejo. Se está haciendo viejo. Usted no sabe el gusto que me dio verlo. La verdad sí lloré. Él está tan lejos. Yo no conocía Estados Unidos. Pero aquí estoy, con mi hijo. Voy a estar 30 días y luego me regreso a Guanajuato. El señor Ángel Pacheco, del Club Doctormorense, nos ayudó a coordinar el viaje. Nos dieron una visa humanitaria para venir a verlos. Se me va a pasar muy rápido, pero lo voy a disfrutar lo más que pueda. Al menos ya lo vi. Ya lo tuve conmigo un ratito”.

 

Don Fortino

Don Fortino Sánchez, originario de La Noria, Doctor Mora, narra la odisea:

“Yo vine a ver a mi hija, Alma. Ella se me fue hace 15 años. Ha sido muy triste tenerla tan lejos. Yo soy de La Noria, un pueblito de Guanajuato. Y me dijeron de este programa para unir a las familias y me vine. Estoy feliz. Ya conocí a mi nieta. Está muy bonita. No la conocía, está chiquita. Nació hace como un año. Ya la cargué. La niña estaba jugando conmigo y me agarraba la gorra. Soy tu abuelo, le dije. Y la niña se me quedaba viendo. Yo estoy muy contento. Y mi hija está muy contenta. Tantos años sin vernos, imagínese. Pero ellos tienen que agarrar su camino. Y uno tiene que entenderlo. Así es la vida. Nosotros allá y ellos acá”.