Sin el apoyo de las mujeres, la migración internacional no sería posible

Es estadounidense y orgullosamente de Guanajuato. El ahora doctor en Sociología, Sergio Chávez ha dedicado gran parte de sus estudios a investigar la migración y hoy en día enfoca sus esfuerzos a conocer el rol de la mujer.

Nació en California, pero sus padres decidieron llevarlo a México para registrarlo también en el municipio del que ellos son originarios: Valle de Santiago, Guanajuato. Así, desde muy pequeño se vio envuelto en una dinámica pluricultural entre dos países.

Al tener las dos ciudadanías cuando niño, Sergio viajó mucho entre ambas naciones con sus padres cada que la temporada de trabajo bajaba en los campos de Estados Unidos. De ahí su costumbre por visitar Guanajuato al menos una vez al año.

Al crecer, decidió realizó sus estudios en Estados Unidos. Hizo la licenciatura y su primera maestría en la Universidad de California en Davis. Más tarde realizó una segunda maestría y un doctorado en sociología en la prestigiosa Universidad Cornell en Nueva York.

En 2016 publicó el libro “Border life (Vidas Fronterizas)”, con apoyo de la Universidad de Oxford, y ahora, trabaja en Houston, Texas en Rice University. En esta última institución educativa conoció a su colega Robin Page, con quien comperte créditos por su actual investigación para conocer el papel de la mujer que permanece México pero forma parte de una familia migrante.

“Sin el apoyo de las mujeres, la migración internacional no sería posible, y ese es nuestro argumento”, explicó Chávez en entrevista telefónica para De Guanajuato Somos.

Sin revelar, por seguridad, el nombre de la comunidad agrícola guanajuatense en la que llevan a cabo su investigación, Sergio comentó que han visitado y entrevistando a esposas de migrantes por dos años.

“Ellas lo primero que tienen que hacer es imaginar la vida en Estados Unidos para poder ayudar a sus esposos”, dijo Chávez.

Entre sus muchos hallazgos han comprobado que el hombre pasa por un duro proceso de adaptación y soledad, pues, aunque lleguen a vivir con familiares o amigos, existe el deseo constante de estar en su lugar de origen, y ahí es donde comienza el trabajo de la mujer, dando apoyo moral, aunque ellas también sufran de soledad.

Además, la mujer suele quedarese con la responsabilidad del cuidado de la casa, los hijos cuando los hay y a veces hasta de la familia política.

“Cuando se van los esposos ellas deben de encontrar la manera de hacer una nueva vida social y cultural”.

Cuando el objetivo al cruzar la frontera no se cumple y el varón no consigue un empleo con  el que pueda darle a su familia una mejor calidad de vida sucede lo siguiente:

“A veces a los hombre no les va bien en Estados Unidos y a ellas no les queda más que trabajar informalmente”

“La mujer comienza a manejar la troca que el esposo dejó, la mujer empieza hacer todo el trabajo del campo que hombre había hecho, se encargan de los animales, cambia la dinámica, y la hacen de papá y mamá”.

A diferencia, y en la mayoría de los casos, cuando el hombre encuentra un empleo bien remunerado para mantener a su familia Chávez y Paige han concluido que en estos modelos la esposa que permanece en Guanajuato se ve inmersa en problemas culturales en su propia comunidad y de equidad de género con su pareja.

“Son muy juzgadas por las otras mujeres u otras familias, por ejemplo, cuando les mandan dinero a veces les dicen, ‘esa mujer no sabe cuidar su dinero, mira cómo lo gasta’ o ‘esa mujer ha de estar bien pobre porque tiene a su esposo en Estados Unidos pero no puede ni vestirse bien’”.

“Uno de los argumentos que tenemos es que las mujeres hacen todo este trabajo porque dependen de los hombres, de su dinero, para mantener a la familia, entonces es una relación de desigualdad entre hombres y mujeres, primero y luego una relación de desigualdad entre México y Estados Unidos”.

Pero no todos los casos son negativos, existe también una media para calcular que el matriminio, a pesar de la distancia es exitoso.

“Según las teorías de migración, después de 3 o 5 años ya se establece un migrante en Estados Unidos, ya no se siente perdido, ya tiene su trabajo. De 5 a 10 años allá, se vuelve mucho más complicado que regrese a México y es en el mismo periodo cuando sus familiares se mudan para allá”.

Con sus años de experiencia en el tema, Chávez puede afirmar actualmente que con los avances tecnológicos la dinámica interna de las familias migrantes cambia rápidamente, pero la realidad mexicana se mantiene prácticamente sin movimientos.

“Hay ranchos en los que se queda pura mujer, y ahí cambia mucho la dinámica económica, pero por lo regular los pueblos no cambian, se va el hombre y luego se va la mujer, y luego los hijos, es una cadenita”.

“Se reconoce en el pueblo que la migración es necesaria para sobresalir. Es algo que se espera”.

Esta investigación a cargo de Sergio Chávez y Robin Paige, será publicada a manera de libro a finales del 2018.