Ya viene a Fiesta de los Panecitos

De Tania Pérez

Esta tradición se lleva a cabo en León, en el templo de San Nicolás Tolentino, desde el siglo XIX

Cada 10 de septiembre, antes del amanecer, los vecinos del Barrio Arriba y muchos leoneses más despiertan para pedir por sus enfermos y ser parte de la deliciosa celebración conocida como “La Fiesta de los Panecitos”.

Los orígenes de esta celebración leonesa se remontan al siglo XIX, tras la construcción del templo dedicado a San Nicolás de Tolentino.

A este fraile agustino se le conoce también como el Señor de la Salud, debido al mito que acompañó su santificación: Después de haber caído en una enfermedad grave que lo mantenía en cama, soñó con la Virgen María, y ésta le ofreció un pan remojado en agua como remedio para sus males. Al despertar y llevar a cabo el acto propuesto, se curó.

Se dice que desde entonces y hasta su muerte, San Nicolás de Tolentino repartió pan a los enfermos, confiando en que tendrían el mismo efecto sanador que en él. Con el tiempo este acto fe se esparció por el mundo, llegando a León por el año 1865.

Desde entonces se comenzó en la colonia Obregón, conocida también como Barrio Arriba, la venta, repartición y bendición de piezas de pan de agua, una tradición que se ha ido magnificando con el paso de los años y en últimas celebraciones han participado más de 200 puestos de pan, además de comercios de antojitos mexicanos, juegos mecánicos y agrupaciones artísticas.

La peculiaridad de la celebración leonesa entre las que se realizan alrededor del mundo, es que los creyentes guanajuatenses llevan a bendecir pan miniatura que va desde piezas que siguen las recetas de los frailes agustinos, pan dulce mexicano como conchitas u orejitas, hasta los modernos y coloridos cupcakes.

Esta oferta de pan es posible comprarla en canastitas listas para alzar al momento de la bendición, a tan sólo unos pasos del templo pues la calle Aquiles Serdán donde se encuentra el templo de San Nicolás Tolentino se tapiza de vendimia de todos precios y sabores, pero todo en miniatura.

Esta verbena comienza cerca de las 6 de la mañana con las mañanitas que se le cantan al Señor de la Salud y continúa hasta altas horas de la noche. A lo largo del día se realizan presentaciones musicales y danza, pero el evento principal de esta jornada religiosa es la celebración eucarística del mediodía.

Ya sea por antojo o por fe, asistir a esta tradicional celebración, este domingo 10 de septiembre, es irresistible.